
Siento como te has reido de mí, como me has utilizado una y otra vez ¿para qué?, todavía no sé la respuesta a esta pregunta, sinceramente, no quiero saberla.
Creo que mucha gente ha vivido el mismo caso que yo, el mismo caso en que se da que tú eres el completo imbécil y hasta más tarde, mucho más tarde, no te das cuenta del rídiculo tan grande que has causado. Me has dicho cosas realmente bonitas y sorprendentes, pero dentro de tus palabras, dentro de tus falsas palabras, solo se escondía maldad y burla. He tenido que tragar mil y un comentarios, he tenido que agachar la cabeza en muchas ocasiones, lo que más me duele es que no tenía motivos por los cuales agacharla. Dentro de mí siempre hubo un sentimiento con tu nombre, sentimiento que intentaba demostraste en el día a día, sentimiento que tú ignorabas a los cuatro vientos, sentimiento que cada hora que pasa intento destruir hasta romperlo en mil dos mil tres mil pedazos. ¿Por qué sigo hablando de tí? Necesito desahogarme de cualquier manera, todavía siento algo que me repatea por dentro al verte, la única alegría es que sé que ese repateo no es amor. Sí, ella me hizo feliz, ella causó en mi sensaciones maravillosas, ella fue dueña de mi cuerpo alma y mente durante un cierto tiempo, ella me destapó al igual que me arropó con sus brazos, ella me regaló sueños e ilusiones, ella me destrozó completo el corazón.
Ese mismo corazón que ahora contruyo y vuelvo a darle vida, ese corazón que está en otras manos, espero que mejores. No he tenido la suficiente valentía para hablar de tí de esta manera anteriormente, hoy sé que puedo, que lo he conseguido en la mayor parte.
No te guardo rencor, solo quiero darte las gracias, porque a pesar de todo, lo que no me mata me hace más fuerte y tú reina mía, todavía no has podido conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario